Las notarías aumentan un 30 % su actividad por las herencias en vida

Las ventajas fiscales de estos pactos sucesorios han provocado un aluvión de consultas

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ANA LORENZO 
RIBEIRA / LA VOZ 

El 1 de enero del 2016 entraba en vigor un decreto de la Xunta que eximía de pagar impuestos a los hijos de aquellas personas que decidían repartir su herencia en vida. Esta bonificación autonómica -que solamente se aplica en Galicia, País Vasco, Baleares, Navarra, Cataluña y Aragón- supuso un importante cambio a la hora de testar de buena parte de la ciudadanía, que decidió optar por estos pactos sucesorios en lugar de esperar a que se produjese el fallecimiento y que los descendientes tuviesen que pagar un dineral por recibir parte de los bienes de la familia. Esta medida se ha trasladado a las notarías de la comarca, que cifran en un 30 % el aumento de la actividad debido a la tramitación de estos documentos.

 

Según los últimos datos de la Consellería de Facenda, en lo que llevamos de año se han aprobado unas 23.500 herencias en vida en toda Galicia, superando ya la cifra del ejercicio anterior (fueron 21.672 en doce meses) y multiplicando por dos la que se registraba en los años previos a la nueva normativa, cuando el número de estos pactos sucesorios rondaba los 11.000 al año. A la vista de estos datos no es de extrañar que los notarios hayan tenido que redoblar esfuerzos para hacer frente a tanta demanda.

Noia es uno de los municipios donde más han percibido este incremento, «porque llevamos unos meses en los que han aumentado considerablemente las transmisiones en vida», explican desde el despacho de un notario noiés, al mismo tiempo que recuerdan que este pacto sucesorio solamente es válido para aquellos cuyo valor de la herencia no supere los 400.000 euros por persona, una cifra que según la Agencia Tributaria de Galicia abarca al 99 % de la población, que queda exenta de pagar tributos.

También en Boiro, en A Pobra y en Muros han constatado que los vecinos de la comarca prefieren optar por dejar repartida su herencia en vida, «en muchos casos porque así ya les ayudan a sus hijos a tener un inmueble a su nombre. Además, cuando se trata de empresas, se agilizan mucho los trámites si se hace con el testador en vida y se evitan problemas futuros», explican.

Sin marcha atrás

Uno de los inconvenientes que tienen este tipo de contratos sucesorios es que, una vez que se firman, ya no hay marcha atrás y la herencia ya queda repartida tal y como se especificó en el documento. A esto se suma otro pequeño problema y es que, aunque no haya que tributar por recibir la herencia, estos trámites no son totalmente gratuitos.

 

En primer lugar, hay que abonar los costes derivados de la gestión del notario, «que varían en función del número de bienes que se dejan en herencia y del número de folios que tenga que firmar», explicaron desde el despacho de Noia, donde también apuntaron que los herederos tienen la opción de registrar o no las propiedades recibidas. Este es un trámite que no es obligatorio llevar a cabo en el mismo momento en el que se firma el legado, pero la gran mayoría de los beneficiarios optan por tramitarlo y así dejar todo el regla.

 

Los testadores son parejas de unos 60 años que quieren que sus hijos no paguen impuestos

Cada año se producen en Galicia unas 1.500 renuncias a herencias, debido principalmente a las cargas que llevan aparejadas estas donaciones -algunas con hipotecas o embargos pendientes-, pero también a los costes derivados de los impuestos que hay que pagar cuando el propietario ha fallecido. Por estos motivos, los pactos sucesorios en vida se han convertido en una de las mejores alternativas para repartir los bienes de la familia sin dejar una pesada carga a los descendientes. Según explican desde los distintos despachos de notarios de la comarca, esta situación ha provocado que el perfil de los testadores haya variado considerablemente, y ahora sean parejas que rondan los 60 o 65 años las que deciden repartir en vida sus bienes.

 

Otro motivo para sumarse a este tendencia es que, a partir del 2019, la Xunta podría dar marcha atrás y volver a cobrar el impuesto sucesorio en las transmisiones en vida, lo que hace todavía más interesante esta alternativa.

Ni un euro más (Sálvora)

Se calcula que cada contribuyente paga a lo largo de su vida laboral más de 450.000 euros en impuestos, una cifra que ni siquiera es equivalente a lo que uno se llevaría por un décimo premiado del gordo de la Lotería de Navidad (del que Hacienda también se lleva un pico). En Galicia se ha dado un paso al frente para eliminar parte de las trabas fiscales que había por recibir una herencia, y sería un error no aprovechar esta ventaja.

Fuente: lavozdegalicia.es

 

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