La reforma del Código Civil de Catalunya elimina la obligación de acudir al notario con dos acompañantes sin discapacidad

El nuevo texto también sustituye las palabras ‘ciego’, ‘sordo’ y ‘sordomudo’ por personas con ‘discapacidad sensorial, visual o auditiva’

Cristina Gómez Collazos

El Código Civil catalán contenía hasta ahora una medida que pretendía proteger a las personas con discapacidades visuales o auditivas de posibles fraudes: solo podían testar o constar como testigos de un acto notarial si iban acompañadas. Pero esta salvaguarda se ha convertido en una discriminación a medida que la tecnología evolucionaba, desde anotadores digitales en caracteres braille y voz sintética hasta periféricos que transforman la información contenida en las pantallas de los ordenadores. Una situación que cambiará con la reforma, publicada el 28 de octubre en el ‘DOGC’, de cuatro artículos del Código Civil de Catalunya. Este cambio, cuyo cumplimiento será efectivo dentro de seis meses, habilita a las personas con discapacidades sensoriales para otorgar testamento y actuar como testimonio de los mismos.

La anterior redacción de la normativa establecía que, en caso de que “el testador fuera ciego, mudo o sordomudo o por cualquier otra razón fuera sensorialmente discapacitado”, el notario debía tratar esta incapacidad siguiendo la legislación notarial vigente: si tenía que testar, debían ir acompañados de dos testimonios que no padecieran de ninguna incapacidad. Es decir, la ley les privaba de poder firmar el documento jurídico por el hecho de no poderlo leer o escucharlo leído por el notario. El proyecto de reforma de la ley del Código Civil fue presentado por la Conselleria de Justícia en el Parlament después de años de reclamaciones de diversas asociaciones.

Total autonomía

Gracias a esta modificación, ahora las personas con discapacidad sensorial pueden otorgar testamento con total autonomía. El Col.legi de Notaris de Catalunya facilitará los medios necesarios a los profesionales jurídicos para que los interesados puedan ejercer su derecho, así como los documentos en braille, intérpretes o cualquier medio tecnológico que necesiten. Además, podrán ser testigos en cualquier acción jurídica, también con los recursos que requieran. Por otra parte, las personas con carencias visuales podrán optar a hacer el testamento cerrado en Braille, práctica que el Código Civil hasta ahora prohibía. Por último, la reforma del Código Civil catalán también rectifica el lenguaje empleado en la normativa, eliminando como inadecuadas las palabras ‘ciego’, ‘sordo’, ‘mudo’ o ‘sordomudo’.

El diputado de Esquerra Republicana de Catalunya  Jordi Orobitg, relator de la ley aprobada el mes pasadoaclara cómo se impulsó esta modificación: «La iniciativa surge de la conciencia de que la regulación del Código Civil en materia sucesoria discriminaba, por razones obsoletas y anacrónicas, a todas las personas con carencias sensoriales. Los avances tecnológicos hacen posible que estas personas puedan expresar con toda normalidad y naturalidad cuál es su voluntad. Lo que ha hecho el Parlament de Catalunya ha sido regular para evitar discriminación, previendo, asimismo, que los medios para hacer efectivo el derecho de las personas con discapacidad sensorial en el ámbito sucesorio deban ser provistos de manera gratuita por los notarios autorizados».

Con este cambio, el Código Civil catalán se alinea con la convención de los derechos de las personas con discapacidad aprobada por las Naciones Unidas en el 2006. “Esta convención es el motivo principal por el que se impulsó la modificación de esta ley, además de ser consecuentes con la carta de derechos fundamentales de la Unión Europea y concretamente con algunos de los puntos que recoge la Estrategia Europea sobre Discapacidad 2010-2020 y reclamaciones que venían desarrollando diversas entidades que trabajan en la materia”, añade la diputada de Catalunya en Comú Podem Yolanda López.

Ha sido una lucha que ha llevado años ganar, recuerda el presidente de la Asociación Catalana para la Integración de los Ciegos, José Ángel Carrey, uno de los impulsores: “En el 2010, nuestra asociación planteó esta modificación al Parlament ya que nos veíamos en una situación totalmente discriminatoria. Hasta el 2017, el Govern no impulsó la negociación de la redacción de la reforma. Y después de nueve años de lucha, hemos conseguido que se aprobara el cambio. Quedamos muy satisfechos.”

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Aun así, las entidades siguen indicando desigualdades en muchos otros ámbitos, el más importante del cual es la educación. “La igualdad de derechos la veremos en el momento en que en el sector educativo haya intérpretes para las personas con discapacidad auditiva o cualquier tipo de soporte para suplir estas carencias», indican el presidente y vicepresidente del Casal de Sords de Barcelona, Xavier Sánchez y Jerónimo Pascual. «Tenemos derecho a la formación como cualquier persona. Esto sí -añaden- es una lucha constante en nuestro día a día, no el hecho de ir a firmar a un notario alguna vez en la vida. Se les olvida lo más importante, con este cambio nos están cubriendo servicios secundarios, no primarios”.

Seis meses para adaptar las notarías

Joan Carles Ollé, decano del Col·legi de Notaris de Catalunya, hace un análisis positivo del cambio: “Nos parece justo y tienen nuestra garantía de que podrán ejercer su derecho. Pondremos todos los medios para que esto se lleve a cabo. Las limitaciones que tenían las personas con discapacidad sensorial eran para protegerlos desde una concepción paternalista del derecho, pero con el tiempo se ha convertido en discriminatorias”.

Las nuevas disposiciones adicionales dictan que será el propio colegio el que deberá facilitar a los notarios los medios necesarios. Habrá un convenio de colaboración que firmarán junto con la Conselleria de Justícia y las asociaciones a las que afecte dicha modificación. El decano avisa de que la medida “tardará seis meses en entrar en vigor para que las notarías nos podamos organizar y poder ofrecerles este servicio”. 

Silvia Lazausa. / SERGI CONESA

Silvia Lazausa (administrativa, 63 años): «A mí me cuesta decir que soy ‘sorda'»

“Me parece una insensatez que, estando en el 2019, sigan hablando de los sordos y mudos como si no supieran leer o escribir. Siempre es bienvenida cualquier modificación a favor de la igualdad de derechos de los discapacitados sensoriales”, afirma la vicepresidenta de la Asociación de Implantes Cocleares de España. No obstante, le preocupa el hecho de que aun sigan existiendo leyes con carácter discriminatorio. Silvia Lazausa recuerda que, actualmente, los discapacitados visuales, por ejemplo, ya son prácticamente autónomos, saben leer en braille y usar otros métodos tecnológicos.

 ‘Ciego’, ‘sordo’ y ‘mudo’, las palabras en sí, no son negativas, pero se han utilizado con una connotación peyorativa sin querer. “A mí me cuesta decir que soy ‘sorda’ precisamente por eso. Hemos ensuciado estas palabras” confiesa. Considera que es un acierto que el colectivo que representa pueda disponer de un intérprete para testar ante notario, pero piensa que la medida llega tarde: “Seguramente esta persona ya se ha buscado la vida para poder hacerlo. Bienvenido, pero parece mentira que estemos hablando de esto y más en un caso que precisa notarios”.

Sergi Escudero. / SERGI CONESA

Sergio Escudero (empleado de almacén, 56 años): «Pagar por hablar no es justo»

Sergio Escudero es el responsable de los socios del Casal de Sords de Barcelona. Hace 10 años, tuvo que ir a firmar ante notario por una herencia. El profesional decidió leer en voz alta el documento, sabiendo que él no podía oírle, y se lo dejó leer por sí mismo. “Tengo suerte de comprender la lectura porque personas con la misma incapacidad no saben”.

El poder optar a la traducción a lengua de signos debería haber sido obligatorio desde siempre para facilitarles las cosas a las personas con discapacidad auditiva, considera. Estas personas tienen que costearse en muchas circunstancias un intérprete: “Pagar por hablar no es justo: es una necesidad”

“Creo que están empezando la casa por el tejado” observa. Este cambio legislativo les va a dar total autonomía en este ámbito, pero es cierto que son pocas veces en la vida las que tienes que acudir. “Esta ley no nos afecta a nuestro día a día, que es cuando nos encontramos las verdaderas discriminaciones que, a día de hoy, aún sufrimos” admite. La mayoría del colectivo está de acuerdo en que la base está en la educación, “sería un avance que el Estado hiciera una asignatura de lengua de signos”, pide.

Jordi Blesa. / SERGI CONESA

Jordi Blesa. Locutor, dramaturgo y actor, 45 años: «Me dijeron que no podía firmar por mí mismo»

“Me parece bien este cambio de la ley. Todo lo que sea hacer que las personas que padecen alguna carencia, sea visual o auditiva, se las pueda dotar de la autonomía que necesitan y que no forzosamente tengan que depender de otras, siempre será positivo”. Jordi Blesa padece discapacidad visual y auditiva, aunque disfruta de dos implantes cocleares que le permiten escuchar.

Blesa se ha encontrado en un par de ocasiones en las que tuvo que pasar esta situación quela reforma del Código Civil de catalunya pretende corregir: “Me dijeron que no podía firmar por mí mismo y libremente por mi carencia visual, que necesitaba que viniese conmigo una persona que testificara. Yo les dije que si estaba ahí, es porque sabía lo que firmaba”. Pero eso era lo que dictaba la ley en ese momento. Es evidente que han hecho un paso hacia adelante con esta modificación.

Afiliado de la ONCE, argumenta que medios como los intérpretes o los documentos en Braille los deberían de haber tenido siempre, así que es positivo que se convierta en una cosa obligatoria por fin. Mejor tarde que nunca.

Encarna Muñoz. / SERGI CONESA

Encarna Muñoz (jubilada, 65 años): «Es una lucha constante por la igualdad»

Encarna Muñoz está jubilada y se encarga, como secretaria general del Centre Recreatiu Cultural de Persones Sordes de Barcelona, de las actividades que ofrece el local. Antes del 2005, si sabías leer y hablar, aunque tuvieras una discapacidad auditiva total como es su caso, no tenías derecho a un intérprete. En una ocasión, tuvo que ser testimonio en un juicio y pidió un intérprete para poder entender al juez, cosa que le denegaron porque ‘era lo que dictaba la ley». Acabaron poniendo a un ayudante que le hacía la función de intérprete pero sin serlo. «Se dieron cuenta de que leer y hablar no suple el hecho de escuchar», argumenta.

“Las entidades representativas reciben subvenciones para el servicio de intérprete, pero la Administración y la sociedad en general deben estar concienciadas y poner los medios accesibles al alcance de nuestras necesidades; es una lucha constante para poder tener igualdad de oportunidades por nuestra parte”, plantea, a pesar de que las administraciones deban cumplir la ley de Accesibilidad de Catalunya. 

La secretaria del centro ha visto mejora en el Código Civil con este cambio que reconoce una mayor autonomía. “Es un beneficio para todos el poder decidir sin presiones. Todavía hay mucho que hacer sobre otras leyes”.

elperiodico.com

 

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