Siete malagueños, entre los 45 que han aprobado las duras oposiciones a registrador

Aprobaron en diciembre y esta próxima semana conocerán su primer destino

FRANCISCO GUTIÉRREZ 
De izquierda a derecha, Pedro Benítez, Paloma Torres, Natividad Alcoba, Maite Zapico, Victoria Pérez de la Cruz, Rafael Linares, y Antonio Álvarez. / Salvador Salas

De izquierda a derecha, Pedro Benítez, Paloma Torres, Natividad Alcoba, Maite Zapico, Victoria Pérez de la Cruz, Rafael Linares, y Antonio Álvarez. / Salvador Salas

‘Prior in tempore, potior in iure’ (‘Primero en el tiempo, mejor en el Derecho’) es el lema que rige la labor de los registradores de la propiedad, grabado en la medalla o placa distintiva de su cargo. Pronto la lucirán en los actos oficiales siete jóvenes malagueños que han aprobado las oposiciones en su última convocatoria, la promoción de 2016, cuyos exámenes terminaron en diciembre del año pasado. Están consideradas como unas de las más duras entre las que dan acceso a los cuerpos de funcionarios públicos del Estado, pero aún así estas cuatro chicas y tres chicos han demostrado estar entre los mejores. Cinco se han formado en la Facultad de Derecho de la UMA, y otros dos, siendo malagueños, han estudiado fuera, en Granada y Madrid.

Están a la espera de conocer sus destinos, que les serán comunicados esta próxima semana, aunque todos tendrá que ir lejos de Málaga, ya que no hay ningún registro en la provincia con plazas vacantes. Pero no les importa. Se han preparado, durante años, para hacer realidad este sueño: ser registradores de la propiedad.

Son todos ellos licenciados, pues terminaron las carreras hace unos años. En la Facultad de Derecho de la UMA han estudiado Natividad Alcoba Otón, que terminó la carrera en 2007. María Teresa Zapico Díaz, que es natural de Ceuta, terminó un año más tarde y Antonio David Álvarez Gil en 2010. Paloma Torres Amate es del 2011 y Rafael Linares Linares es el más joven, terminó los estudios en 2012. Pedro Benítez Melgar es natural de Ronda, pero estudió en Granada y terminó en 2009. Y Victoria Pérez de la Cruz Martínez acabó en 2011 en el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), adscrito a la Complutense de Madrid.

«He estado nueve años preparándome, pero el tiempo se me ha pasado muy rápido»NATIVIDAD ALCOBA OTÓN

«Es sacrificado para todos, para ti y para tu familia, hay que renunciar a muchas cosas»

Unas oposiciones a registrador son como «una carrera de fondo», aseguran, en la que las prisas no son nada aconsejables. «Lo fundamental es tener claro lo que quieres; una vez que te has decidido, es cuestión de tiempo», afirma Natividad Alcoba (32 años). Rafael Linares es el más joven del grupo, con 27 años, y estas han sido sus primeras oposiciones. Además, con un mérito añadido, ha quedado el número 2. Por tanto, podrá elegir destino de los primeros, aunque no quiere desvelar cuál será su elección: «esperaré a que elija el primero», dice con humor. Rafael, que fue también mejor expediente de su promoción, tenía claro mucho antes de terminar que lo suyo era el Registro.

Son pocos los casos en los que se sigue una tradición familiar. Solo a Victoria Pérez de la Cruz (28 años) la vocación le viene de familia: su abuelo ya fue registrador, y su padre es notario. Para la mayoría la facultad y los profesores han sido esenciales para descubrir esta vocación. Antonio Álvarez (29 años) recuerda que fue estudiando Derecho Civil III con la profesora Ana Cañizares cuando descubrió esta profesión. «Llevó a clase a un registrador, que nos explicó cómo funciona el Registro. No lo tenía muy claro, pero la profesora Cañizares me animó mucho, incluso me buscó el preparador», explica.

Una ayuda esencial

La figura del preparador es valorada de manera muy especial por todos. «Ha sido como nuestro segundo padre», dice María Teresa. «Sin ellos no hubiera sido posible, es imprescindible tener un buen preparador; han pasado por esto, saben lo que sientes en cada momento y te comprenden», añade Paloma (28 años). Rafael Linares apunta que también tienen que ser «exigentes y realistas», y decir de manera clara a un candidato si lo ven o no con posibilidades. No cobran por su trabajo, pero en cambio la implicación es «absoluta. Sacrifican su vida personal y familiar por nosotros; están todas las tardes con los opositores, el mío incluso sacrificó sus vacaciones, y nos preparaba a tres a la vez», comenta Victoria Pérez de la Cruz. Se refiera a Raquel Sancho. Fernando Villanueva Cañadas ha preparado a Natividad y a Paloma Torres. Juan Antonio Cartagena ha sido el preparador de Antonio Álvarez, Rafael Linares y de María Teresa Zapico. Pedro Benítez se preparó en Granada, con José Carlos Roca. Asumen con los opositores «un compromiso a largo plazo; puedes tardar cinco o seis años en sacar las oposiciones, y esto requiere una dedicación constante», dice Victoria.

«Sabes que es difícil, pero cuando empiezas te das cuenta de que es mucho más de lo que pensabas»MARÍA TERESA ZAPICO DÍAZ

«Los profesores del departamento de Civil son muy competentes»ANTONIO ÁLVAREZ GIL

Las de Registrador de la Propiedad están consideradas entre las oposiciones más difíciles. De hecho, no son muchos los que se presentan: a esta última convocatoria, 700 aspirantes para las 45 plazas. Por esto, aseguran que hay que pensarlo muy bien, siendo conscientes de la dificultad a la que se enfrentan y del tiempo que han de dedicarle. «Me decidí en el último año de carrera, dudaba sobre todo por las pocas plazas que salen, pero después de consultar con registradores de Madrid y de Málaga, que me animaron, tomé la decisión», señala Paloma Torres.

Años de estudio

La fuerza mental es imprescindible para aguantar tantos años de estudio. Natividad Alcoba ha empleado nueve años en prepararse. Pero «el tiempo se me ha pasado muy rápido; cuando te decides, toda tu vida gira en torno a las oposiciones, a estudiar, a prepararte a fondo, y no te das cuenta del paso del tiempo», afirma. Pero aguantar este ritmo de estudio y trabajo diario requiere de constancia, de autoestima y también de que les guste estudiar: «pasas el día entre libros y códigos, si te gusta estudiar lo pasas mejor, lo disfrutas», apunta Pedro Benítez (31 años).

«Un buen ambiente y la ayuda de la familia es vital para afrontar unas oposiciones tan duras»PALOMA TORRES AMATE

«Quien se presenta tiene que asumir que le va a llevar tiempo»PEDRO BENÍTEZ MELGAR

 

Pero no es solo cuestión de estudiar y aprenderse códigos y artículos. Se puede llevar el temario muy bien preparado, pero a la hora de la verdad, ante el tribunal, dominar los nervios es fundamental. «Los cinco primeros minutos son terribles, estás ante un tribunal, siete personas que van comprobando que recitas al pie de la letra un determinado artículo», explica María Teresa (32 años). «Algunos no pueden dominar sus nervios y dejan el examen», apunta Paloma, que como la mayoría tomaban tila o valeriana para ir algo más tranquilos.

Los más de 350 temas tienen que llevarlos aprendidos de principio a fin. La oposición consta de dos exámenes orales y un tercero escrito. En el primer oral tienen que sacar cinco bolas, que corresponden a tres temas de civil, uno a mercantil y el quinto a administrativo y procesal. El opositor tiene cinco minutos para tomar algunas notas o hacer un pequeño esquema, y a partir de ahí se pone en marcha el cronómetro para exponer (‘cantar’, como dicen ellos) los cinco temas en una hora. El mismo esquema se repite para el segundo oral, también con cinco temas, tres de hipotecario, uno de fiscal y otro de derecho notarial. Y para el dictamen o supuesto práctico disponen de seis horas. «Fueron las seis horas más rápidas de mi vida», reconoce Pedro Benítez. Los que superan el dictamen han aprobado las oposiciones, que aún tienen un último ejercicio, la liquidación de documentos. Un trabajo memorístico que para ellos está justificado: «las palabras son fundamentales, el sentido de un artículo puede cambiar si en vez de ‘no’ utilizas ‘ni’», señala Natividad. Para Antonio, este nivel de exigencia es también un filtro y Pedro añade que conocer los artículos de memoria es fundamental para poder hacer el práctico con garantías, pues estar consultando los códigos consumiría el tiempo del que disponen.

«La vocación me viene de familia: mi abuelo fue registrador y mi padre es notario»VICTORIA PÉREZ DE LA CRUZ MARTÍNEZ

«Es importante dar visibilidad a estos éxitos personales»JUAN JOSÉ HINOJOSA

Todos coinciden también en que el apoyo de la familia y parejas es fundamental para afrontar estas oposiciones, por el desgaste físico y psicológico que conllevan. «Para todos supone una renuncia importante», dice Rafael Linares. Ven cómo sus compañeros de promoción comienzan a trabajar, a emprender proyectos personales o familiares, y ellos siguen con los estudios. «El buen ambiente familiar es vital», señala Paloma.

A finales de julio se irán a sus destinos y harán realidad ese lema de la profesión, ‘Prior in tempore, potior in iure’. Han dedicado mucho tiempo, los mejores años de su vida, para llegar a ser los primeros.

Gabriela Serrano, letrada de la Seguridad Social con 23 años

Con tan solo 23 años, Gabriela Serrano San Cristóbal aprobó las oposiciones para letrada de la Seguridad Social. En cuanto empezó Derecho en la UMA «me encantó», fue una alumna brillante y al terminar se planteó opositar, porque le gusta la función pública.

Gabriela Serrano. / SUR

Fue una de las 20 personas que superaron estas oposiciones, un tanto desconocidas para la mayoría pero con funciones similares a las de abogado del Estado: representación y defensa de los intereses públicos, asesoría jurídica o elaboración de informes. La joven se preparó los 300 temas en año y medio, y superó los cinco exámenes de que consta la oposición, que se prolongó durante casi medio año. Acaba de terminar las prácticas, en la capital, y espera destino, que teme será lejos de Málaga. Se muestra «muy ilusionada» con empezar a trabajar.

«Su éxito es también muestra de una formación de calidad»

El decano de Derecho, Juan José Hinojosa, quiso conocer a los siete jóvenes cuando SUR los citó en la facultad para realizar las fotografías. Cinco de ellos se han formado en sus aulas, algo que para Hinojosa es muestra de una formación de calidad, de «un esfuerzo conjunto» de alumnos y profesores por elevar el nivel de excelencia de estos títulos, algo que ellos mismos reconocen. Paloma también pasó por Madrid y París, pero dice que el nivel de la UMA «está muy por delante». Rafael estuvo unos meses en Bolonia, y encuentra que la formación en Málaga es mucho mejor. Para Hinojosa es importante «dar visibilidad» a estos éxitos personales, que son «el éxito de la facultad y de toda la Universidad de Málaga». Pero esto no siempre ocurre, «no nos enteramos de estas y otras buenas noticias, con nuestros estudiantes como protagonistas», dijo a los chicos y chicas en su despacho del Decanato. Se refería también al caso de otras dos jóvenes tituladas en el centro, Laura Vega, que aprobó las oposiciones de judicatura, y Susana Bootello, abogada del Estado. «Es un orgullo para todos nosotros que alumnos que han pasado por nuestras aulas lleguen a puestos de tan alta responsabilidad», poniendo también de manifiesto la exigencia y dificultad de unas oposiciones como las que acaban de aprobar este grupo de jóvenes malagueños, «una feliz coincidencia en un reto tan difícil. La constancia y el trabajo –les dijo– dan siempre sus frutos».

Fuente: diariosur.es

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