La crisis triplica las renuncias a herencias en plena recuperación económica

14 MAY. 2018

Francisco Cantos es el presidente del Colegio de Notarios EL MUNDO

  • 414 personas rechazaron aceptar un legado en 2017 por la incapacidad de asumir más deudas
  • La cifra más alta de la serie se registra en el ejercicio que trajo ‘brotes verdes’ a la economía

La economía de Castellón asistió durante el año pasado a una consolidación de lo que los expertos ya denominan ‘incipiente recuperación’. Sólidos y fiables indicadores como el empleo, la exportación o la compraventa de inmuebles -entre otros- escenificaron en 2017 un cambio de rasante positivo en lo que a evolución desde los inicios de la crisis se refiere, pero hay un escenario que todavía sigue sumido en una cuestionable situación: la renuncia a herencias en la provincia de Castellón.

Año tras año desde la consolidación de la coyuntura económica adversa (es decir, desde 2008), los datos facilitados por el Colegio Notarial de la Comunidad Valenciana arrojan una realidad que nada tiene que ver con la percibida en otros sectores. Los actos de renuncias a herencias crecen y crecen en tasa interanual, hecho que deja tras de sí la estela de la duda de si la recuperación económica ha llegado por igual a todos los hogares de la provincia. O, al menos, si ha modificado o no la cultura de gasto de la población castellonense.

El significativo aumento en el registro de renuncias por parte de los notarios de Castellón no es baladí. Desde 2007 y hasta el ejercicio pasado -último disponible- los actos se han triplicado. En concreto, hace diez años los expertos de la notaría contabilizaron un total de 134 renuncias a herencias en la provincia de Castellón. Dato muy alejado del anotado durante el año pasado, cuando la cifra creció hasta marcar 414 renuncias en total.

Y no sólo eso. Al término de cada anualidad desde el 2007, los notarios han confirmado un incremento en el número de renuncias, nunca un descenso o bien un ‘parón’.

Fue precisamente durante el año pasado cuando las mismas fuentes consultadas del Colegio Notarial de Valencia registraron la cifra más elevada en cuestión de renuncias de herencias en Castellón. En concreto, un total de 414 actos firmados por notarios castellonenses dejaron más que claro que fue en ese año cuando la renuncia de herencias tocó su techo particular -aunque habrá que analizar los datos de los próximos años-.

Que se haya producido este récord en 2017 no es un asunto común. El año pasado se caracterizó por traer buenas nuevas a múltiples sectores. Expertos, empresarios y patronales de Castellón ya hablaban de ‘brotes verdes’, recuperación e incluso abandono de la crisis económica cuya afección ha sido grave en la última década.

No obstante, las cifras del Colegio Notarial de Valencia evidencian la contención de gasto que se ha inculcado en la sociedad castellonense. Por muy bien que marchen algunos indicadores de la economía provincial, la población se resiste a aceptar el patrimonio o legado que les han dejado sus familiares.

Los motivos, tal y como han subrayado en numerosas ocasiones fuentes notariales, son muy diversos, pero los efectos de la crisis y la incapacidad o miedo de asumir deudas derivadas de los progenitores reconducen a los herederos a rechazar las herencias que, en su mayoría, se asocian a bienes poco significativos -según los notarios- ante los cuales los herederos prefieren no aceptarlos para no tener que encarar nuevos costes.

Todo ello explica por qué a las puertas de la recuperación, en 2017, la renuncia de herencias creció un 5,8% en tasa interanual (en 2016 se registraron 391 renuncias) y se constató una triplicación cocinada en la última década, al calor de una crisis que todavía sigue intacta en este apartado de la economía provincial.

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