No hay duda: el testamento ahorra tiempo y dinero.

_Si no se otorgan más, es porque se tiende a confundir testamento con partición de herencia: el primero, aún cuando contenga señalamiento de bienes (cosa no siempre recomendable) es muy barato, la segunda, no.
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A.M. - domingo, 23 de febrero de 2014

 
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Dejar por escrito lo que queremos que suceda con nuestros bienes patrimoniales  una vez hayamos muerto, no resulta ni tan difícil y, lo que es más importante en estos tiempos, ni tan caro. Formalizar un testamento lo hacen anualmente casi 5.000 albaceteños, porque entienden que con este acto mortis causa pueden evitar enfrentamientos entre los herederos y, al mismo tiempo, se garantizan que el destino de sus propiedades será el que ellos mismos han decidido libremente.
Aunque el pasado año registraron un pequeño descenso de un tres por ciento, la provincia de Albacete viene firmando una media de 4.500 testamentos al año, concretamente 4.697 en el 2013, de los cuales 4.692 fueron abiertos, la fórmula más habitual en las notarias de este territorio, hasta donde llega el testador (se denomina así a quien realiza el documento) para manifestar al notario verbalmente o por escrito sus últimas voluntades respecto a su patrimonio. En esta reunión es el fedatario quien redacta el testamento conforme a las manifestaciones de su cliente, que debe firmar el documento final junto al notario. Una vez otorgado el testamento, ésta queda en poder de la notaría que lo incorpora a su archivo de documentos.
Sin embargo, la legislación vigente también permite el secretismo en los testamentos de las personas, pero a pesar de ello, este otorgamiento cerrado es hoy un residuo «histórico» que prácticamente nadie demanda, como subraya la decana del Ilustre Colegio Notarial de Castilla-La Mancha, Palmira Delgado, quien asegura que, en sus 20 años de ejercicio como notario, «no he firmado ninguno».
El testamento cerrado es un documento similar al abierto. Su única diferencia es que el testador entrega al notario sus últimos deseos en un sobre cerrado, de forma que ni siquiera el profesional conoce el contenido del testamento. En este caso, el fedatario extiende un acta sobre la cubierta del mismo en el que expresará los sellos con los que está cerrado el sobre y los demás requisitos legales, firmando el acta el testador y el notario.

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Fuente: latribunadealbacete.es