28/09/2020

Durante un año realizó prácticamente a diario extracciones de dinero de las cuentas bancarias de su tía anciana, aquejada de demencia. Hasta los 100.000 euros. Esa elevada cantidad formaba parte de la herencia que la mujer, sin descendencia directa, había dejado en su testamento a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Ahora, su sobrina ha sido condenada a dos años de prisión por el delito continuado de apropiación indebida.

La mujer falleció en 2013 en Gijón, sin hijos. En 1999, ante notario, firmó el testamento a favor de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. «Durante el último año de su vida era dependiente para las actividades básicas de la vida diaria, presentando un deterioro físico y mental que la inhabilitaba para administrar y disponer de su patrimonio», explica la resolución judicial.

Los informes médicos aportados al procedimiento detallan que «presentaba un proceso psíquico depresivo, probable síndrome de Diógenes y una alteración conductual con agitación y conductas extravagantes, falta de coherencia y capacidad de crítica y abstracción».

Un año antes de morir, sufrió una caída que le obligó a permanecer ingresada varios días. A partir de ahí, no podía ponerse de pie sola y manifestó «otras diversas alteraciones de comportamiento, como desorientación espacio-temporal o gritos a cualquiera, llamándole 'Maruja'».

«Aprovechándose de esa circunstancia, así como del hecho de que contaba con su confianza, y que le había puesto en las cuentas bancarias como cotitular o autorizada, la acusada, su sobrina, desde abril de 2012 hasta el 22 de enero de 2013, fecha del fallecimiento de su tía, dispuso en su propio beneficio del metálico depositado en dos cuentas corrientes, cuyos fondos, provenientes del reembolso de fondos de inversión y la pensión que recibía, pertenecían en exclusiva a la mujer de edad avanzada», apunta la sentencia.

La acusada, «aprovechándose del mal estado de la causante para gobernarse por sí misma, realizó, en vida de la mujer», disposiciones de efectivo a su favor. Las operaciones se realizaban prácticamente a diario en distintas oficinas y cajeros, con extracciones de 300, 1.000, 500 euros... Además, según queda acreditado con la sentencia, efectuó varias transferencias a su cuenta bancaria, a la de su marido y a la de su hijo. Así, hasta los 100.000 euros. Solo detuvo la actividad con la muerte de la señora.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial condena a la mujer a dos años de prisión por un delito continuado de apropiación indebida, así como el pago de una multa de 540 euros y la indemnización a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul en la cantidad de 98.929 euros. No solo ella, también su hijo ha sido considerado por el tribunal sentenciador autor de un delito de apropiación a título lucrativo y deberá abonar a las religiosas los 4.008 euros que su madre habría transferido a su cuenta bancaria desde la de su tía.

Fuente: elcomercio.es