.Porque nunca sabe uno lo que sucederá, se comprende la práctica notarial tendente -en lo posible- a solicitar y conservar -extraprotocolarmente- un certificado de capacidad del otorgante anciano. Particularmente en materia testamentaria o de poderes con contenido dispositivo. Bien explicado, el propio otorgante accederá a ello con gusto: ¡es una garantía añadida que sirve a reforzar el cumplimiento de su voluntad!
Asegura que la anciana estaba «perfectamente», que le leyó los documentos y que ella misma los leyó varias veces después de advertirle de las consecuencias que su firma iba a tener
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A Coruña - 11 de Enero de 2013
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El notario que en octubre del 2003 otorgó el poder a la sobrina de la indigente millonaria que la capacitó para administrar su riqueza declaró ayer en la Audiencia Provincial de A Coruña que la anciana estaba «perfectamente», que le leyó los documentos y que ella misma los leyó varias veces después de advertirle de las consecuencias que su firma iba a tener.
Este hombre aseguró que aquel día se presentó en casa de la anciana, pues había sido llamado por esta para formalizar el poder de administrar las cuentas y el ingente patrimonio inmobiliario -calculado en cerca de 6 millones de euros- a la procesada. «Le expliqué varias veces lo que suponía aquello. Insistí en que aquello permitía a su sobrina disponer a su antojo de su dinero. La mujer me cogió los papeles, los leyó varias veces y firmó», declaró el notario. Añadió que la vio bien, que nada le hizo echarse atrás. Preguntado por cómo tenía la casa, respondió que normal, si bien se veía mucha austeridad. No cayó en que la anciana vivía sin luz, «pues eran las dos de la tarde». También recordó que se le notaba a la adinerada mujer que tenía mala relación con el resto de la familia, «por un gesto que hizo».
También declaró en la última sesión del juicio una vecina. Para decir que la anciana «era una persona rara», pero que no se le veía que estuviera demente. Y aseguró que a raíz de que la procesada se hizo cargo de ella, se le notó una mejoría muy notable, sobre todo en su aspecto.
Pero los otros sobrinos no opinan lo mismo. Están convencidos de que la procesada se valió de su demencia para engañarla y sacarle de las cuentas alrededor de un millón de euros, de ahí que pidan que sea condene a seis años de prisión como autora de un delito de estafa.
La defensa intentó ayer sin éxito aportar una prueba que consideraba crucial, un diario escrito por la anciana en los últimos años de su vida en el que aparecen insultos hacia los denunciantes -ya la habían demandado por la vía civil y perdieron-.
También declararon peritos de parte de la acusación particular. Hicieron sus informes en base a los realizados cuando la mujer vivía. Y dijeron que no estaba capacitada para otorgar poder alguno y que padecía una demencia severa.
Fuente: LaVozdeGalicia.es
