12/04/2020

Contra todo pronóstico, las más de tres mil muertes registradas en Cataluña desde que explotó la emergencia sanitaria del coronavirus no han disparado las gestiones de testamentos ni tampoco los trámites de herencias en notarías, que se limitan estos días a resolver cuestiones financieras.

Así lo ha explicado en una entrevista a Efe el vicedecano del Colegio de Notarios de Cataluña, José Alberto Marín, quien ha asegurado que no hay ni rastro de la "avalancha de consultas" que auguraban recibir ante el aumento de fallecimientos por el COVID-19.

"Apenas estamos recibiendo consultas sobre testamentos. Mucho menos que en período normal y eso que a menudo la gente los hace incluso cuando se va de viaje", ha aseverado Marín, quien ha opinado que, quizás, los ciudadanos "no estén tan asustados".

Según el vicedecano, esta coyuntura también podría responder a una "cuestión psicológica", un "mecanismo de defensa interno" para "no pensar en la muerte": "Eso o la gente no está preocupada", ha puntualizado.

Y es que a pesar de que el confinamiento ha reducido la actividad de las notarías a mínimos, todavía mantienen sus servicios de atención telefónica y por videoconferencia, aunque ninguno de estos canales ha recibido el esperado aluvión de consultas sobre testamentos o herencias, apenas sólo alguna pregunta puntual.

"Como mucho hemos tramitado algún caso de testamento ológrafo", ha indicado en alusión a la fórmula que suelen emplear las personas que, al final de sus vidas, no pueden acudir a notaría y desean dejar constancia de su última voluntad.

"No podemos entrar en los hospitales, así que hemos asesorado a alguna persona para redactar este tipo de testamento, en el que ha de constar, de su propio puño y letra, el lugar, la fecha y aquello que desea", ha relatado antes de agregar: "El problema es la conservación. Si alguien lo encuentra y no le gusta, simplemente puede romperlo porque no tiene ningún valor jurídico".

Sólo cuando el autor muere y, mediante un acta notarial se comprueba que la firma y la letra corresponde al fallecido, este testamento pasa a tener plena validez, por lo que Marín aconseja usarlo únicamente "en casos extremos" y formalizarlo en un despacho "en cuanto sea posible".

Otro de los factores que también puede estar contribuyendo a la casi nula demanda de testamentos, ha explicado Marín, es la suspensión, a raíz del estado de alarma, del pago del impuesto de sucesiones y de las plusvalías municipales -que afectan a bienes urbanos-, los dos tributos relacionados con las herencias.

Con todo, y al margen de estas gestiones, casi anecdóticas en estos días, las notarías catalanas a duras penas están trabajando ya que, aunque siguen abiertas porque se las considera un "servicio esencial", han reducido todos los trámites a aquellos puramente imprescindibles.

"Vamos caso por caso porque lo urgente es relativo y urgencia no es lo mismo que prisa", ha señalado Marín, quien ha detallado que cada firma que se realiza en pleno estado de alarma debe ir acompañada de un justificante, que tienen que guardar durante al menos cuatro años y que está sujeto a fiscalizaciones.

"Cada notario asume la responsabilidad de su valoración", ha recalcado al recordar que habrá inspecciones tanto de la Junta Directiva del Colegio como de la Administración para comprobar que ningún profesional haya incumplido la norma durante el confinamiento.

Por eso, la mayoría de trámites que gestionan estos días tienen que ver con operaciones financieras y con las líneas de avales que ha lanzado el Ejecutivo a través del ICO para paliar el parón económico, en cuyo caso no es necesario justificar la urgencia.

Para ésta y el resto de cuestiones, los clientes deben pedir cita previa y aguardar la confirmación por correo electrónico, un mensaje que sirve de "salvoconducto" para acudir a las notarías, que actúan a puerta cerrada y a las que es obligatorio presentarse con "mascarilla, guantes y bolígrafo propio".

"Somos un servicio público con el riesgo que ello comporta; las firmas se hacen en persona y delante nuestro", ha resaltado Marín poco antes de zanjar: "Antes de la crisis intentamos comprar algunas mascarillas y guantes y, ahora, los vamos reciclando"

lavanguardia.com